domingo, 15 de junio de 2014

SALVAR LAS NEURONAS NUEVAS (Artículo de "Mente y Cerebro")

En el cerebro de un adulto se generan cada día neuronas nuevas. Estas células acaban participando en complejas tareas de aprendizaje. Cuanto más se las exige, con tanta mayor fuerza crecen. TRACEY J. SHORS
Conceptos básicos:
·         Cada día se generan miles de células nuevas en el cerebro de un adulto, concretamente en el hipocampo, una estructura implicada en el aprendizaje y la memoria.
·         Al cabo de un par de semanas, la mayoría de esas neuronas recientes morirán, a menos que el animal se enfrente al desafío de aprender algo nuevo. El aprendizaje, sobre todo requiere un esfuerzo notable, puede mantener con vida a esas neuronas nuevas.
·         Aunque parece que las neuronas recientes no resultan necesarias para la mayoría de las modalidades de aprendizaje, pueden participar en la predicción del futuro a partir de experiencias pasadas. Por tanto, intensificar la neurogénesis podría ayudar a frenar el deterioro cognitivo y a mantener en forma un cerebro sano.

O se usan o se pierden
El ejercicio físico y otras actividades pueden estimular la producción de células cerebrales adicionales. Pero estas nuevas incorporaciones no siempre permanecen. Muchas, si no la mayoría, desaparecen al cabo de pocas semanas. Cierto es que la mayoría de las células del organismo no sobrevive de forma indefinida; su muerte entra dentro de la normalidad. Lo que resulta desconcertante es su rápida desaparición. ¿Para qué se toma el cerebro la molestia de producir neuronas nuevas, si no tardarán en desaparecer?
Por lo que hemos investigado sobre ratas, la respuesta podría ser: “por si acaso”. Si el animal se enfrenta a un desafío cognitivo, las células persistirán. En caso contrario, desaparecerán. Gould y la autora realizaron este descubrimiento en 1999, en el curso de una serie de experimentos para determinar el efecto del aprendizaje sobre la tasa de supervivencia de las neuronas recién formadas en el hipocampo del cerebro de las ratas.
A través de varios ejercicios de aprendizaje con las ratas llegaron a la conclusión de que el aprendizaje del ejercicio había rescatado a células, que, en otras condiciones habrían muerto. En los animales que no recibieron entrenamiento, cuando terminó el experimento quedaban muy pocas células recién nacidas.
Cuanto más aprendía el animal, mayor era el número de neuronas retenidas. Lo mismo ocurría con los animales que habían aprendido a desplazarse por un laberinto.

Quien algo quiere, algo le cuesta
Creemos que las tareas que rescatan el mayor número de neuronas nuevas son las que resultan más difíciles de aprender; además, requieren del máximo esfuerzo mental para llegar a dominarlas.
Volvieron a hacer las pruebas pertinentes con las ratas y concluyeron que de entre los animales que aprendieron, lo que fueron lentos (necesitaron un mayor número de ensayos para dominar el ejercicio) acabaron con mayor número de neuronas nuevas que los animales que aprendieron pronto. Parece, por lo tanto, que las nuevas neuronas del hipocampo responden mejor ante los aprendizajes que requieren un esfuerzo mayor.

Ventana temporal
Se desconoce todavía por qué resulta tan crucial el esfuerzo. Una hipótesis avanzada supone que las tareas que requieren mayor esfuerzo mental (o cuyo dominio demanda períodos de entrenamiento más largos) activan con mayor intensidad las redes neuronales del hipocampo a las que se han incorporado las neuronas recién nacidas, activación que resulta fundamental. Yo me inclino a favor de esta hipótesis por una doble razón.
En primer lugar, varios investigadores han demostrado que las tareas que requieren aprendizaje suelen incrementar la excitabilidad, la actividad, de las neuronas del hipocampo. Además, esa excitación hipocampal va asociada al aprendizaje: los animales que muestran mayor activación son los que aprenden mejor la tarea.
En segundo lugar, parece que existe una ventana temporal crítica en la que el aprendizaje salva las neuronas recién nacidas.
Esta ventana temporal para el aprendizaje se corresponde con el periodo en que las células recién nacidas, que empiezan a vivir sin estar especializadas, inician su diferenciación en neuronas mediante el desarrollo de dendritas detectoras de señales (reciben impulsos nerviosos procedentes de otras partes del cerebro) y axones que transportan los mensajes al CA3, una región del hipocampo. Más o menos en ese instante, comienzan también a responder determinados neurotransmisores (moléculas portadoras de información entre neuronas).
Tales observaciones sugieren que las nuevas células deben tener cierto grado de madurez y estar integradas en redes neuronales del cerebro antes de responder al aprendizaje. Cuando el aprendizaje entraña dificultad, las neuronas del hipocampo, incluidas las recién incorporadas, se encuentran inmersas en la tarea. Y las recién llegadas sobreviven. Pero si el animal está sometido a un desafío, las neuronas nuevas carecen de la estimulación que necesitan para sobrevivir y desaparecen.

Función
Se supone que las células incorporadas, una vez que han madurado, son utilizadas para impulsar o perfeccionar aptitudes ya existentes para resolver problemas. En la jerga de la psicología, la intensificación de este tipo de facultades se denomina “aprender a aprender”.

¿Qué ocurre en los humanos?
La medicina moderna nos aporta una población de sujetos con estas características: Los pacientes sometidos a un tratamiento farmacológico sistémico (quimioterapia) contra el cáncer. La quimioterapia interrumpe la decisión celular que resulta imprescindible para la generación de células nuevas. Por tanto, quizá no sea una mera coincidencia que los pacientes que se han sometido a este tratamiento se quejen con frecuencia de problemas de aprendizaje o memoria, un síndrome al que en algunas ocasiones se denomina “quimiocerebro”.
La observación coincide, en cierto modo, con nuestros resultados en animales. Al igual que los roedores, que manifiestan una discapacidad cognitiva leve o moderada tras el tratamiento con MAM (un fármaco que interrumpe la división celular), las personas sometidas a quimioterapia se desenvuelven bastante bien en la mayoría de las situaciones. Se visten, van a trabajar, cocinan, se relacionan con los amigos y la familia; siguen con su vida. Lo cual tiene sentido. A tenor de los resultados obtenidos con animales de laboratorio, no deberíamos esperar carencias profundas o persistentes en funciones cognitivas básicas. Más bien deberíamos esperar déficits selectivos en procesos de aprendizaje con mayor complejidad (el tipo de procesos que suponen un reto para todo el mundo como, por ejemplo, ejercicios multitarea que implican la realización de diversas actividades al tiempo que se intenta asimilar una información nueva).
Para averiguar si la neurogénesis desempeña alguna función en el aprendizaje humano, se requiere métodos no invasivos que permitan detectar en el cerebro neuronas nuevas y métodos reversibles para impedir la maduración de las células durante el proceso de aprendizaje. Se están desarrollando los primeros; los segundos es probable que tarden un tiempo.
Mas supongamos por un momento que disponer de un suministro de neuronas nuevas listas para actuar ayuda a mantener la agilidad mental de nuestro cerebro. En este caso ¿podría utilizarse la neurogénesis para prevenir o tratar las enfermedades que acarrean un deterioro cognitivo?
Consideremos la enfermedad de Alzheimer. Es este trastorno, la degeneración de las neuronas del hipocampo provoca una pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de aprendizaje. Quienes lo padecen siguen produciendo neuronas nuevas, pero parece que muchas de ella no sobreviven para convertirse en células maduras. Es posible que en esos individuos los procesos de neurogénesis y maduración neuronal estén dañados. O quizá las nuevas células no sobreviven porque la enfermedad merma la capacidad de aprender.
Con todo, algunos descubrimientos resultan esperanzadores, al menos para quienes se encuentran en las primeras etapas de demencia. Estudios realizados en personas y animales sugieren que el ejercicio aeróbico y otras actividades sencillas impulsan la generación de nuevas neuronas. Además, se ha descubierto que los antidepresivos son potentes moduladores de la neurogénesis. Cierto estudio realizado en 2007 demostró que el tratamiento crónico con antidepresivos mejoraba las actividades cotidianas y el funcionamiento global en pacientes con la enfermedad de Alzheimer, un indicio, al menos, de que este tipo de terapia podría promover la producción y la supervivencia de neuronas nuevas.
El anecdotario sugiere que el aprendizaje que requiere esfuerzo puede también ayudar a algunos pacientes. En fecha reciente presenté los resultados de nuestros estudios sobre animales en un congreso centrado en la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Los médicos de la audiencia se mostraron fascinados por nuestros descubrimientos, que sugerían que los esfuerzos realizados para aprender algo difícil ayudan a preservar las neuronas recién establecidas. Ya se han publicado trabajos en los que han comprobado los beneficios que este tipo de esfuerzo produce en los pacientes. Y se han dado cuenta se que los pacientes que son capaces de involucrarse de lleno en actividades exigentes desde el punto de vista cognitivo pueden frenar el avance de esta enfermedad que les roba la mente.
Por supuesto sería necio pensar que la combinación de actividad cognitiva con antidepresivos o actividad física revierte el deterioro causado por la enfermedad de Alzheimer, que mata a muchas otras células cerebrales, no sólo a las nuevas. Pero podría darse el caso de que ese tipo de actividades frenase el deterioro cognitivo en las personas que padecen trastornos degenerativos y quizá en todos nosotros, a medida que envejecemos.
Se dice que no es posible enseñar trucos nuevos a un perro viejo. Ciertamente, en la etapa adulta para muchos de nosotros resulta difícil aprender algo nuevo. Pero si queremos mantener nuestro cerebro en forma, no nos hará ningún daño combinar ejercicio físico con el aprendizaje de un idioma, unas lecciones de claqué o la práctica de algún juego que exija reflejos rápidos.  Hasta podría resultar beneficioso.

Beneficioso o lesivo
El aprendizaje aumenta la tasa de superviviencia de las neuronas nuevas, pero no repercute en el número de células que se producen. No obstante, se han descubierto otros factores que en roedores, influyen en la neurogénesis.

PROMOTORES                                                    INHIBIDORES
Ejercicio                                                                    Alcohol
Antidepresivos                                                          Nicotina
Arándanos





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