Procesos Neuropsicológicos en el aprendizaje
EL CEREBRO
El cerebro forma
parte del sistema nervioso central de los vertebrados y se encuentra ubicado
dentro del cráneo. En la especie humana pesa en promedio 1,3 kg y es una masa
de tejido gris-rosáceo que está compuesto por unos 100.000 millones de células
nerviosas aproximadamente (en un cerebro adulto), conectadas unas con otras y
responsables del control de todas las funciones mentales. Asimismo, el cerebro
es el centro de control del movimiento, del sueño, del hambre, de la sed y de
casi todas las actividades vitales necesarias para la supervivencia. Todas las
emociones humanas como el amor, el odio, el miedo, la ira, la alegría y la
tristeza están controladas por el cerebro.
Jean Bullier [1],
explica que las informaciones sensoriales, recogidas tanto en la superficie del
cuerpo como en los órganos de los sentidos, convergen hacia la superficie
cerebral o córtex cerebral, donde son transformadas y elaboradas en
percepciones del mundo exterior.
- La superficie
del cerebro se muestra como un mosaico de representaciones topográficas de las
superficies sensoriales (mapas sensoriales).
- La información
sensorial circula permanentemente entre distintos puntos del córtex y no cabe
una localización estricta de las funciones de cada uno de los mapas
cerebrales.
- En el centro
del cerebro se encuentra el tálamo, circundado por los dos hemisferios
cerebrales, que se dividen a su vez en tres zonas: el lóbulo piriforme, el
hipocampo y el neocórtex.
Las conexiones entre
distintas zonas de la misma porción de la superficie sensorial forman una
compleja red. Dicha complejidad sugiere que cada suceso neuronal repercute en
todas las áreas sensoriales corticales correspondientes a la misma modalidad.
El tratamiento de la información sensorial más allá de las áreas primarias se
realiza de modo distribuido, con múltiples intercambios de información entre
las diferentes representaciones.
Areas cerebrales
Cada área funcional
analiza un aspecto distinto del mundo sensorial, y la activación simultánea de
varias áreas permite una riqueza perceptiva imposible de obtener en una sola
región del córtex.
La información
sensorial se trata de forma simultánea e interactiva en muchas regiones, no
esperándose una localización estricta de las funciones en cada una de ellas. Y
es que cada unidad funcional se presenta como un módulo de comunicaciones con
otras muchas regiones corticales o subcorticales, realizando una interpretación
local de varias corrientes informativas.
Los mapas corticales
están sujetos a constante modificación, dependiendo en gran manera del uso que
se haga de las sendas sensoriales.
Cada hemisferio cerebral se divide en
cinco lóbulos, estos son el frontal, el parietal, el temporal, el occipital y
la ínsula de Reil. En general, los cuatro primeros lóbulos se sitúan debajo de
los huesos que llevan el mismo nombre.Así, el lóbulo frontal descansa en las
profundidades del hueso frontal, el lóbulo parietal bajo el hueso parietal, el
lóbulo temporal bajo el hueso temporal y el lóbulo occipital debajo de la
región correspondiente a la protuberancia del occipital.
El cerebro tiene a su
cargo las funciones motoras, sensitivas y de integración. El hemisferio
cerebral izquierdo está especializado en producir y comprender los sonidos del
lenguaje, el control de los movimientos hábiles y los gestos con la mano
derecha. El hemisferio derecho está especializado en la percepción de los
sonidos no relacionados con el lenguaje, en la percepción táctil y en la
localización espacial de los objetos.
En el lóbulo occipital se reciben y analizan las
informaciones visuales.
En los lóbulos temporales se gobiernan ciertas sensaciones
visuales y auditivas.
Los lóbulos frontales están
relacionados también con el lenguaje, la inteligencia y la personalidad, si bien,
se desconocen funciones específicas en esta área. Los movimientos voluntarios
de los músculos están regidos por las neuronas localizadas en la parte más
posterior de los lóbulos frontales, en la llamada corteza motora.
Los lóbulos
parietales se asocian con los sentidos del tacto y el equilibrio.
En la base del
encéfalo se sitúa el tronco cerebral, que gobierna la respiración, la tos y el
latido cardíaco. Detrás del tronco se localiza el cerebelo, que
coordina el movimiento corporal manteniendo la postura y el equilibrio. El
procesamiento de la información sensorial recogida del mundo que nos
rodea y de nuestro propio cuerpo, las respuestas motrices y emocionales, el
aprendizaje, la conciencia, la imaginación y la memoria son funciones que se
realizan por circuitos formados por neuronas interrelacionadas a través de los
contactos sinápticos.
LOS SISTEMAS SENSORIALES
Los sistemas sensoriales nos capacitan para reconocer,
apreciar y valorar aspectos del mundo necesarios para adaptarnos y aprender
para la vida.
El aprendizaje a través de los sentidos es una forma
eficiente de aprender.
Más sentidos utilizamos para aprender un nuevo conocimiento,
mejor comprendemos, interiorizamos y memorizamos. La experiencia en las aulas
refleja que la metodología y didáctica multisensorial es de eficacia
comprobada, especialmente en las primeras etapas de la vida, pero también en
cursos avanzados de primaria y secundaria. Los alumnos que muestran
dificultades en procesos de rendimiento porque les cuesta comprender contenidos
que requieren procesos de abstracción, aprenden mejor si utilizan varios
sentidos para aprender. El procesamiento de la información
sensorial implica códigos con normas que relacionen caracteres como la
intensidad con la actividad de las células nerviosas. El procesamiento de la
actividad neural sensorial implica numerosas regiones del Sistema Nervioso,
relacionadas con la visión, la audición y el tacto. Las vías que
procesan la información sensorial, van desde los receptores hasta la médula
espinal o el tronco encefálico, donde se conectan con grupos de células
nerviosas. Éstas conectan a su vez con otras y con zonas de la corteza
cerebral. Cada modalidad sensorial como el tacto, la vista o la audición tienen
tractos distintos y estaciones en el SNC que se conocen como la vía sensorial o
aferente de esa modalidad.
La integración
sensorial
La integración sensorial se favorece en
determinados mapas encefálicos del cerebro: en el colículo superior
(considerado centro visual del mesencéfalo), muchas células de las capas
profundas responden tanto a estímulos táctiles como visuales y auditivos.
Cuando se han establecido estos mapas
intersensoriales, se favorece la integración sensorial a través de efectos
intersensoriales y la consistencia de la percepción espacial. Los
mapas de los diferentes sentidos del colículo están también en correspondencia
con el mapa de las respuestas motoras. Esto permite rápidas respuestas en el
espacio de movimiento por estímulos visuales u otros. Por ejemplo, retirar
rápidamente la mano ante algo que nos roza la piel. A
continuación, se procesan las informaciones táctiles en diferentes áreas
cerebrales, relacionadas con el área parietal del cerebro.
Procesamiento
de la información en el cerebro y areas cerebrales para aprendizajes complejos
Las
áreas corticales Primarias tienen conexiones directas con músculos específicos
y receptores sensitivos para producir movimientos musculares o experimentar las
sensaciones de ver, oír o somáticas, a partir de un área receptiva.
Las
Areas Secundarias “sensan” las funciones de las Areas Primarias. Las Areas de
Asociación reciben y analizan señales provenientes de múltiples regiones de la
corteza e, incluso, de regiones subcorticales. Las más importantes son la
Parietooccipitotemporal, la Prefrontal y el Sistema límbico.
El
Sistema Somatosensorial establece conexiones en el cortex visual, motor,
Parietal, auditivo, Frontal , junto con el Area de Wernicke para la comprensión
y el Area de Broca para el lenguaje en el hemisferio izquierdo en casi todos
los casos. Esto refleja la importancia de la globalidad y de captar el
significado nuevo en el marco general.
Presentar el contenido de estudio de
forma unitaria, bien organizada, de forma significativa, es favorecer el
trabajo del cerebro para aprender bien. Los adolescentes que elaboran
abstracciones y aplican ya el razonamiento a nivel superior, requieren de
informaciones globales, significativas, bien organizadas, para asimilar
los conceptos y dominar los programas. En este sentido están resultando los
mapas conceptuales de gran eficacia.
HEMISFERIOS CEREBRALES Y LATERALIDAD
El cerebro muestra
simetría bilateral, con los hemisferios (derecho e izquierdo) conectados por el
cuerpo calloso y otros puentes.
Las estructuras de los dos hemisferios
cerebrales actúan de forma coordinada, proporcionando a la persona una imagen
coherente de su entorno. En diferentes investigaciones llevadas a cabo se
observa que los alumnos con lateralidad cruzada en esta edad, pueden tener
estrategias para superar la falta de dominancia, pero, en general, estos
alumnos son más lentos para realizar tareas y aprender.
Cada uno de los hemisferios está
especializado: el hemisferio izquierdo para las funciones del lenguaje, en la
ejecución de los procedimientos aritméticos y secuenciales, y el derecho para
relaciones espaciales y funciones más globales: las conexiones y relaciones
entre ambos son necesarias para trabajar con agilidad mental y llevar a cabo,
de forma eficaz, los procesos mentales.
Los hemisferios
cerebrales aunque estructuralmente idénticos en los niveles superficiales,
están estrictamente especializados en las zonas cognitivas, con tal grado de
complejidad, elaboración y diferenciación complementarias de funciones al punto
de constituirse en dos bases cerebrales de sendas conciencias diferentes.
El lenguaje se
sustenta sobre las raíces profundas de áreas específicas de la actividad
cerebral del hemisferio izquierdo asociado con el hemisferio derecho
representando la esencia vertebral de la comunicación humana consciente
superior del diálogo, como el vínculo comunicativo de alguien con alguien.
Se considera, de
todas formas, que el cerebro completo está implicado en la lectura, la
escritura, el cálculo y el aprendizaje general.
FUNCIONALIDAD MOTRIZ Y PROCESOS DE LECTOESCRITURA
Los procesos motores
inciden en los procesos de aprendizaje porque las áreas motrices intervienen en
las rutas cerebrales para el aprendizaje. Probablemente existe
entre las áreas motora y promotora, y el área frontal y el área parietal una
implicancia de las áreas asociativas en los procesos motores, que sugiere que
el papel de dichas regiones no es sólo el de representar el mundo sensorial, sino,
igualmente, el de participar en la interpretación del mismo, con miras a un
acto motor.
Por este motivo, se
realizan actividades de desarrollo sensorial y, paralelamente y a la vez,
actividades motrices.
En los procesos de la
lectura y de la escritura, se utilizan procesos visuales y procesos motrices.
El desarrollo del control de la motricidad fina es el proceso de refinamiento
del control de motricidad gruesa, que se desarrolla después de ésta y es una destreza
que resulta de la maduración del sistema neurológico. El control de las
destrezas motoras finas en el niño es un proceso de desarrollo y se utiliza
como un acontecimiento importante para evaluar su edad de desarrollo.
El control de los
movimientos finos, pequeños y precisos requieren también de las funciones
neurológicas y de la implicación de las áreas motrices, para que se puedan
realizar con precisión y calidad.
EL CEREBRO LÍMBICO O EMOCIONAL Y LA
MOTIVACIÓN PARA APRENDER
Uno de los aspectos que más preocupa a
padres y educadores es la motivación para aprender. El cerebro límbico se
relaciona con la motivación intrínseca.
Sistema
límbico
La palabra límbico significa frontera.
Fue utilizado por Broca para describir las estructuras cerebrales que se
encuentran en la región límite entre el hipotálamo y la corteza cerebral.
Actualmente se utiliza este término para indicar todo el sistema basal del
cerebro que controla la conducta y los estados emocionales.
Estructuras anatómicas relacionadas con
los estados emotivos
La ubicación del
sistema límbico dentro del Sistema Nervioso Central, lo coloca en una posición
que le permite participar en una amplia variedad de los procesos fisiológicos
que repercuten en la conducta.
Todas las formas de seguridad personal y
autoestima son necesarias para que el cerebro responda con su máxima capacidad.
Cuando se crea un ambiente de tensión o temor una parte del cerebro no
permite que las otras partes funcionen adecuadamente, se bloquea el
pensamiento, y difícilmente se pueden llevar a cabo los procesos de análisis de
problemas y la toma de decisiones.
De todo lo anterior se desprende que sea
tan importante la creación de un ambiente en el aula y en la familia idónea
para el estudio, el aprendizaje y la maduración personal.
PROCESOS NEUROPSICOLÓGICOS DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA
La etapa de Infantil
es clave para iniciar la adquisición de los aprendizajes básicos que incidirán
directamente en el desarrollo personal, en la afición por la lectura, el
interés y gusto por aprender y en la preparación para la etapa siguiente. Nos
referimos a la lectura, la escritura y el cálculo que serán instrumentos
básicos para toda su vida.
El aprendizaje de la
lectura
Es importante que el
niño que empieza a leer tenga un correcto desarrollo neurológico. Puede ser
poco eficaz tratar de ayudarle en sus lecturas mientras su sistema nervioso no
muestre la organización neurológica básica para este aprendizaje. Por ello, es
necesario conseguir un adecuado funcionamiento visual, auditivo y táctil, una
lateralidad definida (ojo, oído, mano y pie), gateo, marcha y carrera en patrón
cruzado, buena orientación espacial, etc. Estas funciones son la manifestación
externa de la madurez neurológica.
La lectura es una
función muy compleja en la que las funciones visoespaciales están unidas con
funciones oculomotrices, lo que hace necesaria la participación de las áreas de
asociación y áreas motoras frontales:
. Por un lado, el
complejo proceso motriz necesita integrar y secuenciar muchos movimientos
oculomotrices para poder llevar a cabo una lectura eficaz, es decir, conseguir
velocidad, controlar y adecuar al proceso lector y los movimientos de fijación
(recogen y procesan la información). En este proceso se incluyen los aspectos
visoperceptivos que nos permiten diferenciar los distintos componentes de las
letras (forma, figura, etc.) e integrar en un símbolo grafémico.
. En segundo lugar,
se necesita que los estímulos visuales, traducidos ya a grafemas, adquieran la
significación que tienen dentro del lenguaje, y para esto se acude a áreas
específicas de almacenamiento del lenguaje. En este proceso se dan a su vez dos
procesamientos distintos y complementarios, uno determinado por la ruta visual,
que permite reconocer los símbolos lingüísticos impresos; y otro por la ruta
fonológica, que permite traducir dichos símbolos grafémicos en fonemas.
. El tercer paso será
el que se lleve a cabo con dicha información mediante un procesamiento sintáctico,
lo que permitirá ordenar las palabras dentro de un contexto específico definido
por las leyes propias de cada lengua.
. En cuarto lugar,
será necesario un procesamiento semántico que dé a las palabras el significado
contextual y de comunicación que tienen.
. A todo esto hay que
añadir por lo menos tres procesos de memoria diferentes y complementarios: uno,
icónico (asociado con áreas occipitales primarias) en el que se retienen la
forma en la corteza durante los primeros milisegundos; otro, “a corto plazo”
(asociado con áreas occipital-parietales) en el que se reconoce dicha forma
como un grafema; y, por último, un tercer proceso mnésico más a largo plazo
(asociado con áreas fronto temporales) en el que se reconoce semánticamente
dicho símbolo.
El aprendizaje de la
lectura requiere habilidades y dominio de los siguientes procesos:
a.Procesos perceptivos: visuales,
auditivos y táctiles
El sistema visual es el primero
que actúa en el proceso. De su eficiente funcionalidad dependerá la recepción
de la información y sobre ella se apoyará la significación y la comprensión de
lo que se lea. Las habilidades visuales relacionadas con la lectura son:
motricidad ocular, convergencia visual, acomodación, lateralidad y coordinación
visomotora.
El sistema auditivo incidirá en los
procesos de comprensión en el aula, en el reconocimiento de lo que lee y los
procesos de lenguaje, idiomas, escritura y ortografía. Las habilidades
auditivas relacionadas con la lectura y estos aprendizajes son: discriminación
auditiva, localización de sonidos, ritmo y captación de estructuras rítmicas,
lateralidad y nivel de integración auditiva de cada uno de los oídos.
El desarrollo táctil, aunque nos parece
más lejano en cuanto a su relación con estos aprendizajes, favorece la integración
de todo e influye directamente con las representaciones mentales de lo que se
aprende. A mayor dificultad de comprensión de lo que se lee o escucha,
más utilización del tacto se debe emplear en el proceso.
El desarrollo visual,
auditivo y táctil van parejos al desarrollo motor y todos inciden en los
procesos de atención, concentración y procesamiento de la información en cuánto
a la decodificación inicial de la entrada. Previenen la dislexia de tipo visual
y fonológico, además de otras dificultades lectoras.
b. Procesamiento
léxico
Después del análisis
visual de las palabras, el resultado se transmite a un almacén de
representaciones ortográficas de palabras: léxico visual, donde se identifican
palabras por comparación de las almacenadas. Después se activa el sistema
semántico y se identifica su significado.
Los Procesos Léxicos
exigen reconocer una palabra (leer), que supone descifrar el significado que
ese grupo de letras representa. Existen dos procedimientos o rutas que conducen
desde el signo gráfico al significado de las palabras:
Ruta léxica o visual
|
Ruta fonológica
|
Se conecta directamente la forma ortográfica de la palabra con
su representación interna.
Requiere haber visto la palabra suficientes veces.
|
Se transforma cada grafema en su correspondiente sonido, y se
utilizan esos sonidos para acceder al significado.
Requiere saber utilizar las reglas de conversión grafema a
fonema.
|
Un buen lector
tiene que tener plenamente desarrolladas ambas rutas si quiere leer todas las
palabras, la léxica para leer con mayor rapidez las palabras
familiares y para distinguir homófonos y la fonológica para
poder leer palabras desconocidas o poco familiares.
|
c. Procesamiento
sintáctico
Las reglas
sintácticas permiten clarificar y segmentar cada oración para extraer el
significado. La relación se transmite a través de la relación entre las
palabras y después se reconoce el mensaje que viene determinado por cómo se
relacionen.
d. Procesamiento
semántico
La extracción del
significado y la integración de la memoria son ya el resultado del proceso de
comprensión lectora. La estructura interna de un esquema es similar a una obra
de teatro, con variables asociadas a diferentes situaciones. Estas hacen
posible la elaboración de inferencias, necesarias para la comprensión.
La velocidad y la
comprensión lectora será la consecuencia lógica de estos procesos, siempre que
se favorezca la codificación, leer bien, deprisa y con la entonación adecuada,
así como la elaboración y búsqueda del significado de lo leído.
El aprendizaje de la
escritura
El aprendizaje de la
escritura se relaciona directamente con el tono muscular, el control postural,
el área vestibular y la coordinación visomotora, es decir, con el desarrollo
visual y motriz.
Para escribir de forma correcta, es
necesario un tono muscular y un control postural adecuados.
La postura es la posición espacial
relativa del tronco, la cabeza y los miembros. Para mantener la postura
estable:
. Es
necesario que el centro de gravedad se sitúe por encima de la base de apoyo.
. El
aparato vestibular detecta los cambios en la posición de la cabeza, la
aceleración lineal y angular.
. Los
núcleos vestibulares utilizan esta información, conjuntamente con los nervios
aferentes procedentes de los músculos del cuello y las vértebras cervicales,
para determinar si la cabeza se mueve sola o si se mueve con el resto del
cuerpo.
Desde la topografía de la letra y la velocidad al escribir, el orden y la
limpieza, el uso de la ortografía y otros aspectos, hasta los procesos más
complejos de escritura creativa, se puede afirmar que existen diferentes
factores y procesos neuropsicológicos implicados en los mismos. Todos ellos,
inciden también, de una manera u otra en los procesos lectores.
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