miércoles, 18 de junio de 2014

A continuación analizaremos la influencia de las bases neurológicas en el aprendizaje, basandose en el libro de "Dificultades infantiles del aprendizaje", del Grupo Cultural.

Partiremos desde las distintas partes del cerebro en su interior:

-   Bulbo raquídeo.
-   Sistema límbico:
. Tálamo.
. Hipotálamo.
. Hipocampo.
. Amígdala.

El bulbo raquídeo, que es la parte más antigua del cerebro. Este órgano conecta la columna vertebral con el cerebro y controla ciertas funciones corporales críticas, como son el latido del corazón, la respiración, la temperatura, la homeostasis y la digestión.

El sistema límbico esta sobre el bulbo raquídeo. Casi todas las estructuras que se encuentran en el sistema límbico están duplicadas en los hemisferios del cerebro. Este sistema controla diversas funciones entre las cuales se encuentra: la alimentación, la generación de emociones y la reproducción entre otras. Para el aprendizaje y la memoria debemos mencionar la importancia que tienen las cuatro estructuras del sistema límbico:
El tálamo es el principal receptor de toda la información sensorial a excepción del olfato. Esta última es enviada a otras partes del cerebro para un procesamiento adicional.
El hipotálamo es una glándula que forma parte del diencéfalo, y está por debajo del tálamo. Se dice que es el centro integrador del sistema nervioso vegetativo o autónomo, dentro del sistema nervioso central. Desempeña un papel importante de algunas funciones psíquicas y psicomotoras. Algunos estados de hiperexcitabilidad o de depresión se pueden deber a trastornos funcionales del hipotálamo, y también pueden depender de estos los efectos colaterales, representados por palpitaciones, lagrimeo, salivación, vomito, rubor, etc., que acompañan a los estados emotivos.

El hipocampo, que está cerca de la base del área límbica, juega un papel principal en el aprendizaje: transforma información desde la memoria y mediante señales eléctricas la envía a regiones de almacenamiento a largo plazo; este proceso puede tomar días o meses. El hipocampo revisa constantemente la información relacionada con la memoria corta y la compara con los recuerdos de experiencias almacenados. Este proceso es fundamental para la formulación del sentido de la información.

La amígdala está pegada a un extremo del hipocampo, juega un rol muy importante en las emociones, especialmente el miedo. Existe la posibilidad, aunque no está probado, de que la amígdala almacena el componente emocional de los recuerdos, mientras que los componentes cognitivos se almacenan en otro lado.

La formación de neuronas comienza en el embrión durante la gestación. A los cuatro meses de gestación ya se han formado alrededor de 200 billones de neuronas. Casi la mitad de estas serán eliminadas en un lapso corto de tiempo porque no se ha logrado la conexión con otras neuronas. Este proceso de eliminación esta genéticamente programado para prevenir una sobrepoblación de neuronas sin conexión.

Después del nacimiento, el cerebro gana más o menos dos tercios del peso que tendrá el cerebro adulto. El cerebro de un recién nacido establece millones de conexiones a medida que el niño va asimilando su entorno, se establecerán mayor número de sinapsis y por lo tanto el aprendizaje se dará más fácilmente y tendrá mayor significado. Con la experiencia, se seleccionan las  conexiones apropiadas y se eliminan las que no son convenientes; las que quedan constituyen las bases sensoriales y quizás cognitivas de las futuras fases del desarrollo. Un ejemplo de esto es que durante los periodos tempranos de desarrollo, en la corteza visual, la persona tiene más sinapsis a los seis meses de edad que las que tendrá cuando es adulto.

El resto de las conexiones sinápticas se dan después del nacimiento. La experiencia juega un papel primordial en la formación de sinapsis. En diversos estudios realizados en seres humanos con anormalidades visuales como las cataratas, que producen una desviación del ojo, se evidencio que si el ojo esta privado de una adecuada experiencia visual a una edad temprana de desarrollo, pierde la habilidad de transmitir información visual al sistema nervioso central.

Las experiencias de aprendizaje fomentan la producción de nuevas sinapsis. Los cambios que se realizan en el cerebro con la formación de nuevas sinapsis o las modificaciones de algunas, favorecen a que las células se vuelvan más poderosas y eficientes. El aprendizaje realiza nuevos patrones de organización en el cerebro y esto ha sido confirmado por pruebas electro físicas de la actividad de las células nerviosas.

Nuevas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro humano.

Mucho se ha escrito en esta última década en relación al cerebro. Hasta hace poco, los estudios sobre cómo funciona el cerebro eran limitados debido a la falta de instrumentos de investigación. Actualmente, se han desarrollado una serie de nuevas técnicas que han ayudado a los investigadores a profundizar en los procesos neurofuncionales. Estos son la tomografía computarizadas (CAT), tomografía de emisión de positrón (PET), resonancia magnética  (MRI), el MRI funcional (f MRI).

De acuerdo con las nuevas investigaciones de la neurociencia se ha descubierto que el aprendizaje cambia la estructura física del cerebro. El cerebro humano realiza nuevas conexiones de acuerdo con las necesidades que tenga. Esto lleva a que este continuadamente reorganizándose. Es plástico, capaz de aprender y adaptarse, de mejorar y perfeccionar las habilidades más utilizadas como consecuencia de la estimulación. ¿Cómo lo puede hacer? ¿Cómo una cantidad de actividad en algunas neuronas puede cambiar su forma física y la extensión de su territorio?

Cuando el cerebro aprende a través de la experiencia, se realizan cambios en su estructura; esto sucede por ejemplo, cuando se añaden o se eliminan conexiones entre las células, cuando cambia la cantidad de químicos que se utilizan al enviar mensajes o cuando un área se vuelve más activa. Los cambios son el resultado de la maduración y la experiencia. También sabemos, de acuerdo con las investigaciones, que las diferentes partes del cerebro pueden estar listas para aprender en diferentes momentos.

A esto se denomina “ventanas de oportunidad”: son periodos importantes en los cuales el cerebro responde a cierto tipo de estímulos para crear o consolidar conexiones nerviosas. Son periodos de desarrollo sensibles en donde la estimulación ambiental es más eficiente en lograr cambios. Es importante tener en cuenta que el estímulo apropiado en estos momentos es fundamental para que la persona alcance su mejor desarrollo.

Los avances  de neurociencia demuestran que brindando un ambiente estimulante y apropiado, tanto niños como adultos somos capaces de compensar, cuando un área del cerebro no puede funcionar correctamente. Los investigadores afirman que no existe duda de que el cerebro en desarrollo puede compensar, inclusive cuando existen problemas en enfocar la atención. Estos conceptos  cambian algunas ideas del desarrollo del cerebro.

Condiciones necesarias para aprender.

El aprendizaje es una función  integrativa, en donde se relaciona el cuerpo, la psique y la mente, para que el individuo pueda apropiarse de la realidad de una manera particular. Tomando en cuenta este hecho, entendemos que el ser humano hace, siente y piensa. Por eso, es importante no solo enfocarnos en las funciones cerebrales y su relación con los procesos cognitivos, sino entender que cada individuo tendrá su forma particular de procesamiento de la información, que no depende solo de lo cerebral, sino que está arraigado en lo psíquica es lo que habitualmente llamamos afectividad.



El desarrollo cognitivo se entiende, pues, como un proceso que permanentemente se transforma como resultado de continuas reestructuraciones que se producen en las diversas interacciones que la persona establece. Existen momentos claves en los que la estimulación permite que algunas funciones aparezcan y se desarrollen.
Teniendo en cuenta las bases neurofuncionales y los procesos psicológicos, los mismos no se dan de manera independiente.

Especialización cerebral

En los años 60 un grupo de neurocirujanos practicaron una serie de operaciones a pacientes con ataques epilépticos severos. En estas operaciones se les seccionaba el cuerpo calloso, que es un haz formado por millones de fibras nerviosas que conecta los dos hemisferios cerebrales. Esto logro una disminución significativa en el número de convulsiones y, a la vez, dejo una puerta abierta para estudiar las consecuencias de la falta de conexión entre los dos hemisferios.
Esta investigación concluyo que los dos hemisferios derecho e izquierdo tienen funciones muy claras y diferenciadas, y que el cuerpo calloso permite que los dos hemisferios compartan el aprendizaje y la memoria.

Hemisferio izquierdo.

Es el hemisferio de la lógica. Monitorea las áreas del lenguaje, es analítico y evalúa los datos de una forma racional. Comprende la interpretación literal de las palabras y detecta el tiempo y la secuencia. También reconoce letras, palabras y números escritos en palabras. Conecta con el lado derecho del cuerpo.

Hemisferio derecho.


Es el hemisferio intuitivo. Recoge información de imágenes, más que de palabras. Interpreta el lenguaje a través del contexto, es decir lenguaje corporal, contenido emocional y tono de voz. Se especializa en percepción espacial. Reconoce lugares, caras y objetos. Conecta con el lado izquierdo del cuerpo. 



Aprendizaje de la persona total

De antiguo, la educación ha considerado el aprendizaje como una forma ordenada de la actividad cognitiva de la porción izquierda del cerebro. El hemisferio cerebral izquierdo tiende a funcionar de manera lógica y lineal, avanzando en línea recta, y poniendo de relieve las partes que constituyen el todo. Acepta sólo lo seguro y claro y se ocupa de ideas y conceptos. Guarda relación con los aspectos masculinos y es el único tipo de actividad que ha tenido aceptación en nuestras escuelas y universidades.  
Sin embargo, involucrar a toda la persona en el aprendizaje significa también utilizar la porción derecha del cerebro. El hemisferio derecho es la parte intuitiva, la que aprehende la esencia antes de conocer los detalles, la que abarca la Gestalt entera. Se vale de metáforas y es estética más que lógica. Es la manera del artista, del científico, y está vinculada con los aspectos femeninos de la vida. 
En el aprendizaje significativo se combinan lo lógico y lo intuitivo, el intelecto y las sensaciones, el concepto y la experiencia,  la idea y el significado. Cuando aprendemos de esa manera somos completos, utilizamos todas nuestras potencialidades masculinas y femeninas.

                                                          "Libertad y creatividad en la educación"- Carl Rogers. 

lunes, 16 de junio de 2014

El hemisferio derecho y el 4rto cerebro



El hemisferio izquierdo
Es el centro de la lógica. Sobre éste se basa el mundo actual y fue el pilar de la educación del siglo pasado.
Se caracteriza por lo siguiente:
 - Proporciona una mente racional, cartesiana, que realiza conexiones lógicas entre las causas y los efectos.
- Es analítico y calculador.
- Como modo de expresión, se especializa en lo verbal; las palabras, los discursos, la gramática.
- Su acercamiento es lineal, secuencial.
- Puede hacer sólo una cosa a la vez, paso por paso.
- Le gusta el orden. La autoridad le da seguridad.
- Su modo de ver las cosas es de particular a global.
- Su pensamiento es de velocidad moderada y, en general, no desemboca en la acción o por lo menos en la acción inmediata. Necesita analizar antes de actuar.

El hemisferio derecho
Es la sede de la genialidad, de las artes y de la metafísica. Se caracteriza por lo siguiente:
- Es el centro visual del cerebro, que realiza conexiones asociativas y holísticas. Es la sede de la creatividad, la imaginación, lo artístico y la música.
- Se basa sobre los sentimientos, la afectividad y la intuición. Posee un sexto sentido. Es subjetivo e independiente del tiempo.
- Su modo de expresión es no-verbal, se basan en imágenes. Por eso a menudo es una perdida de tiempo discutir con niños, niñas y jóvenes de hoy, simplemente la palabra no es su modo de comunicación favorito. Los niños y niñas pequeños, a veces ni te escuchan, no porque sean sordos, sino que su atención está en otras cosas, porque tienen una alta facultad de auto-absorberse en su tarea o pensamiento.
- Su acercamiento a las cosas es holístico. Ve cómo existen las cosas en el tiempo/espacio y cómo se unen las diferentes partes de un tema para formar un todo.
- Es capaz de llevar a cabo varias tareas a la vez. Por eso muchos de los niños y niñas de hoy pueden hacer varias cosas al mismo tiempo: hacer los deberes, ver la televisión, estar atento a lo que pasa en la cocina, atender al hermano pequeño, escuchar su Ipod, MP3, etc. Tal es el caso de María Eugenia de Argentina: ella puede hacer 7 chats a la vez, además de imprimir trabajos, quemar CDs y hacer su trabajo normal: ah ¡Y contestaba el teléfono al mismo tiempo! Después conocimos a Víctor, un locutor de radio de Valencia, en Venezuela, podía hacer todo lo anterior y además ¡Estar al aire!, ¡Y hacer bromas a los demás compañeros! Incluso, estos chicos en general necesitan hacer varias cosas a la vez, sino se aburren y no sienten ningún reto. “No me puedo concentrar si hago solo una cosa”, como dicen.
- Siguen la autoridad sólo si está democráticamente orientada, consensuada y acordada por y para todos, y si pueden confiar en la persona que la representa. También este punto es una característica sobresaliente de los niños y niñas de hoy. Cuando les dicen hacer algo “¡Porque sí!” hay muchas chances de que no lo hagan. Y una vez que el chico o la chica ha dicho no, es no; cosa que enerva bastante a los papás. Y hay que acordarse que es el que se enerva o el que se descontrola o el que grita quien pierde la cara y la dignidad.
- Su modo de ver las cosas va de lo general a lo particular. Por eso, a veces los chicos no entienden las cosas pequeñas y triviales de la vida, como poner los cordones de los zapatos, comer, ganar dinero, pero pueden entender fácilmente cosas metafísicas o asuntos complejos de computación o física quántica. Tampoco les gusta estudiar algo o perder mucho tiempo en algo que saben que no va a servir en el futuro, algo que saben que les va a tocar re-crear de cero y de otra manera.
- Su pensamiento es tipo ráfaga o flash; es decir, extremadamente rápido. Por eso, en general estamos frente a niños y niñas muy veloces. Basta darles la instrucción una sola vez y ya lo saben, por ejemplo con las computadoras y la tecnología de punta. Por eso los niños, niñas y jóvenes de hoy tienen su manera de hacer las cosas y su mente tiene un importante manejo de pensamiento alternativo o lateral (Multi-lateralidad); es decir, son capaces de encontrar una tercera, cuarta o más soluciones al mismo problema, además que tienen la capacidad de ponerlo en práctica en el acto por lo que tienen una mente-acción muy desarrollada. Hablamos de una acción no solamente física, sino también astral o de otros niveles.


Estas características y bondades del hemisferio derecho fueron reprimidas en la educación de los siglos pasados y en nuestra propia educación. Por ejemplo en otra época, no se incentivaba la facultad ambidiestra ni se dejaba que los zurdos utilicen su mano izquierda (La que está directamente ligada al cerebro derecho).
Al contrario, se le amarraba el brazo izquierdo para obligar al niño y la niña a que utilice su mano derecha, hecho que sabemos ahora es dañino para el desarrollo armónico del estudiante.
Ahora todas estas características del hemisferio izquierdo son las sobresalientes en los niños y niñas de hoy,
y explican en parte su modo de ser y aprender. Estas pautas van a dar luz a una sociedad más humana, más creativa y más intuitiva, siempre y cuando el cerebro funcione con ambos hemisferios de manera equilibrada y armónica.
El Dr. Herrman plantea, en 1990, que el cerebro límbico o cerebro emocional también tiene dos hemisferios, dando un sistema en total de cuatro cuadrantes, como lo llama el autor y se expresa en un modelo que integra la corteza cerebral con el sistema límbico.

El 4rto cerebro
 Los niños de hoy tienen sus lóbulos frontales sobreactivados. Aquí esta la visión, el futuro, el poder de proyectar sin interés personal, para el bien común, para poder proyectar y co-crear todo lo nuevo. La autora
Michelle Fourtune (Marie Pré, Francia, 2004) lo llama el cuarto cerebro.
 Por eso es importante que los padres dejen que las cosas ocurran naturalmente con los chicos, no detenerlos.
Somos testigos en realidad de un proceso hermoso que se da naturalmente. La nueva educación es más sencilla de lo que lo pensamos.


Michelle Fourtune en su libro Mandala y pedagogía. Acercamiento teórico ypráctico:
 El tercer cerebro, que recubre los dos primeros, es más evolucionado. Es el neocórtex. Con la ayuda del cuerpo calloso, que une los dos hemisferios complementarios, realiza un trabajo considerable: recibe gran cantidad de información, a la vez que clasifica, “almacena”, analiza y cataloga. Además, resuelve problemas y toma decisiones. Pero, sobre todo, puede expresarse y comunicarse porque… habla. Al organizar las actividades complejas, nos conduce de la acción espontánea a la reflexionada.
En su parte anterior, detrás de la frente, se ha desarrollado lo que llamamos el cuarto cerebro, el más reciente, la corteza prefrontal (dos lóbulos frontales) que:

- está totalmente abiertos al futuro.
- Es la zona de la intención y del proyecto.
- Esta corteza desarrolla todas sus energías para preparar una acción futura.
- Se ocupa de la planificación y de la reflexión.
- Y nos permite mirar con una cierta distancia las situaciones vividas y retrasar la respuesta para poder adaptarla mejor.

También es donde se localiza la relación “gratuita”. La corteza prefrontal toma en consideración al otro, acepta la diferencia y desea ayudar y compartir. ¿Quizá contenga en ella el germen del hombre realizado?
Añadamos que la corteza frontal esta estrechamente ligada al cerebro límbico, es decir, a la historia emotiva de la persona, que su liberación se consigue con la superación de nuestros sufrimientos psicológicos.
El funcionamiento del neocórtex y de los lóbulos frontales nos muestra que nada se gestiona de forma eficaz sin cierta distancia, sin un proyecto. Por otra parte, la respuesta apropiada a los estímulos internos y externos, en relación con lo vivido anteriormente, implica un análisis claro de los datos, una gestión de la complejidad, que no se lleva a cabo plenamente a menos que “tomemos la riendas” (HTF), es decir, si impedimos que los niveles primitivos del cerebro guarden el poder.  
Solo un proyecto de crecimiento, de dinamización de toda la persona, puede ser el motor de la educación.
Este proyecto no es posible a menos que el ser devenga sujeto de su armadura, escogiendo su vida de aprendizaje en función de sus recuerdos cercanos, de sus vivencias auténticas y de sus necesidades profundas…Es en el centro de esta toma de conciencia donde se encuentra la clave del proceso de aprendizaje. ¿Nos damos el tiempo suficiente en la vida escolar y familiar para con los niños sobre el sentido de la educación que reciben? No del proyecto a largo plazo (tener buenas notas, hacer bien un ejercicio, agradar a la familia) sino de la visión a más largo plazo: de lo que ello implica para la evolución del individuo, para dar sentido a la vida entera. El niño no tiene otro objetivo que crecer. Se constituye por imitación. ¿Tiene ante si adultos en estado de crecimiento interior?


La corteza frontal necesita representar por adelanto las situaciones que vivirá para implicarse; en otras palabras, ha de poder posicionar las situaciones por las que va a pasar en un contexto presente o futuro. Si puede proyectar, planificar, estará relajado en los momentos que requieran intercambio, trabajo en equipo y cooperación, ya que se mueve naturalmente hacia al otro. Es a nosotros a quienes nos toca ofrecer a los niños y adultos las estructuras positivas que les permitirán desarrollar por si mismos su camino de búsqueda y su propia capacidad de comunicación. No los ahogamos en su lugar, pues sería condenar el éxito real de su proyecto sea el que fuere. (Michelle Fourtune, Marie Pré, Francia, 2004:87-94).

INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE LOS CUADERNOS DE PEDAGOOOGÍA 3000. PARA MÁS INFORMACIÓN http://www.pedagooogia3000.info/web/html/anexos/016_Hemisferio_derecho_y_4rto_cer_P3000_2013.pdf 

domingo, 15 de junio de 2014

Inteligencias Múltiples


Todos tenemos una combinación de estas Inteligencias Múltiples. Nadie tiene ninguna en su forma pura. Nuestro sistema singular de aprendizaje surge como consecuencia de las distintas clases de inteligencia en las que sobresalimos. Disfrutamos más cuando aprendemos en la modalidad que es nuestra fortaleza. Usar estos conceptos con los niños y niñas es sencillo. Si acoplamos nuestras estrategias de instrucción a estas inteligencias y permitimos que los niños utilicen las palabras, las imágenes, el cuerpo, los números, la música, la sintonía con su medio ambiente, la interacción social y la autoconciencia para explorar el aprendizaje, obtendremos mejores resultados académicos, así como niños, niñas y profesores más felices.
(Armstrong, 2004:41 en Educational Leadership1, Liderazgo Educacional)

 La teoría de las Inteligencias Múltiples

 La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo propuesto por Howard Gardner (e implementado por Thomas Armstrong) en el que la inteligencia no es vista como algo unitario, que agrupa diferentes capacidades específicas con distinto nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencias múltiples, distintas e independientes.
Gardner define la inteligencia como "la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas".



  •        Primero, amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que se sabía intuitivamente: Que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos; por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, sí distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más ni menos inteligente que Michael Jordan, simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.


  •          Segundo, y no menos importante, Gardner define la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Tanto es así que en épocas muy cercanas a los deficientes psíquicos no se les educaba, porque se consideraba que era un esfuerzo inútil.
·
Explica que nuestra cultura se centra principalmente en la inteligencia lingüística y la inteligencia lógico-matemática. Se concede un valor especial a las persona con alta capacidad lingüística o razonamiento lógico elevado.
 No obstante, Gardner afirma que deberíamos prestar la misma atención a las personas con una capacidad elevada en otras inteligencias: artistas, arquitectos, músicos, naturalistas, diseñadores, bailarines, terapeutas, empresarios y otras muchas personas que enriquecen de diferentes modos el mundo en que vivimos. Desgraciadamente, muchos niños que tienen algunos de estos talentos pero rinden peor en lengua y razonamiento no reciben tanta atención y refuerzo en las escuelas como los demás. Muchos de estos niños son considerados como menos competentes o de rendimiento bajo cuando su modo individual de pensar no está tenido en cuenta en una escuela tradicional, que enfatiza lenguaje y razonamiento.
 La teoría de las inteligencias múltiples propone una transformación en el modo en que funcionan las escuelas. Sugiere que los maestros deberían estar entrenados para presentar sus lecciones de modos diversos, que incluyeran música, arte, juego de roles, trabajo cooperativo, multimedia, actividades de campo, reflexión, etc.
 Esta teoría tiene también amplias implicaciones en el aprendizaje y desarrollo de los adultos.
Muchas personas están empleadas en trabajos en los que no utilizan (o sólo utilizan parcialmente) sus inteligencias más desarrolladas. Por ejemplo, la persona con una alta inteligencia corporal-kinestésica que se encuentra realizando un rutinario trabajo de oficina cuando en realidad se sentiría más feliz en un trabajo que implicase movimiento y uso del cuerpo, como guía turístico, fisioterapeuta, etc.
 Al tener en cuenta la multiplicidad de la inteligencia, los adultos pueden observarse a sí mismos desde una nueva perspectiva, examinando capacidades, habilidades e intereses que dejaron atrás en la infancia, como un interés en el arte, en la música, en las naturaleza, etc., dándose de nuevo la oportunidad de desarrollar estas habilidades mediante cursos, talleres, etc.

Las ocho inteligencias

Gardner identificó los diferentes tipos de inteligencia basándose en diversos criterios: estudios de individuos que mostraban talentos inusuales en un determinado campo; evidencia neurológica de áreas del cerebro especializadas en ciertas capacidades (incluyendo estudios de personas con daño cerebral que afectaba a una capacidad determinada); la relevancia evolutiva de ciertas capacidades; estudios psicométricos; y una formulación teórica del área tratada para cada inteligencia propuesta.
Aunque una persona puede destacar en un tipo de inteligencia por encima de los demás, esto no significa que no pueda tener también una alta inteligencia en alguno de los otros tipos o incluso en todos. En general, la mayoría de las actividades requieren el uso de varios tipos de inteligencia simultáneamente.

Inteligencia Lingüística
 Las personas con una inteligencia lingüística alta tienen una capacidad alta en el uso del lenguaje oral y escrito. Son buenos leyendo, escribiendo, contando historias y memorizando palabras y fechas. Tienden a aprender mejor leyendo, tomando notas, escuchando conferencias y mediante discusiones y debates. Tienen una alta capacidad para explicar, enseñar, hablar y persuadir. Aprenden idiomas extranjeros con facilidad, tienen una alta memoria verbal y una gran capacidad para manipular la sintaxis y estructura de las frases. Es la inteligencia de los escritores, políticos o profesores.

Inteligencia Lógico-matemática
Está relacionada con los números, la lógica, las abstracciones y el razonamiento deductivo e inductivo. Aunque normalmente suele pensarse que las personas con una inteligencia general alta destacan en matemáticas, ajedrez, programación informática, y otras actividades lógicas o numéricas, una definición más exacta concede menos importancia a la capacidad matemática y sitúa su énfasis en el razonamiento, el reconocimiento de patrones abstractos, el pensamiento científico y la investigación, y la capacidad para ejecutar cálculos complejos. Personas que destacan en este tipo de inteligencia son los científicos, abogados, matemáticos, filósofos y médicos

Inteligencia musical
 Está relacionada con el ritmo, la música y el oído. Las personas con una inteligencia musical alta muestran una mayor sensibilidad a la música, los sonidos y los ritmos. Suelen tener buen oído y a menudo saben cantar, tocar instrumentos o componer música. A menudo utilizan las canciones y los ritmos para aprender y memorizar información y pueden trabajar mejor con música. Entre ellos se encuentran los cantantes, directores de orquesta, músicos y compositores.

Inteligencia Espacial
 Las personas con una inteligencia espacial alta suelen ser muy buenas para visualizar y manipular mentalmente objetos. Tienen una gran memoria visual, saben orientarse con facilidad, son buenos usando mapas y suelen tener una buena coordinación mano-ojo, aunque esto último suele verse como una característica de la inteligencia corporal-kinestésica.
 Algunos críticos dicen que existe una correlación alta entre la inteligencia matemática y la espacial. No obstante, las definiciones de estas dos inteligencias según Gardner no son las típicas definiciones de las capacidades matemáticas y espaciales. Aunque comparten ciertas características, también tienen bastantes diferencias, de modo que existen personas con una alta inteligencia lógico-matemática y una baja inteligencia espacial o viceversa.
 Las personas que destacan en este tipo de inteligencia son, por ejemplo, los arquitectos, artistas e ingenieros.

Inteligencia Corporal-kinestésica
 Está relacionada con la acción y el movimiento. Se trata de personas aptas para la actividad física, como el deporte o el baile y suelen preferir actividades que impliquen movimiento. Pueden disfrutar actuando o interpretando y suelen ser buenas a la hora de construir objetos. Suelen aprender mejor cuando hacen algo físicamente, más que leyendo o escuchando. Tienen lo que podríamos denominar memoria muscular; es decir, recuerdan cosas a través de su cuerpo más que a través de palabras (memoria verbal) o imágenes (memoria visual). Entre estas personas se encuentran los actores, bailarines, atletas, constructores y artesanos.

Inteligencia Interpersonal
 Está relacionada con la interacción con los demás. Suelen ser personas extrovertidas que se caracterizan por su sensibilidad hacia los estados de ánimo de los demás, sus emociones y motivaciones y su capacidad para cooperar y trabajar en grupo.
 Se comunican de una manera efectiva y empatizan fácilmente con los demás. Pueden ser tanto líderes como seguidores. Suelen aprender mejor trabajando con otros y suelen disfrutar de los debates y discusiones. Entre ellos se encuentran los políticos, trabajadores sociales, diplomáticos, gerentes.

Inteligencia Intrapersonal
Tiene que ver con uno mismo. Suelen ser personas introvertidas y prefieren trabajar solos. Son muy conscientes de sí mismos y muy capaces de comprender sus propias emociones, motivaciones y metas. Suelen sentirse atraídos por actividades que implican pensar, como la filosofía. Aprenden mejor cuando se les permite concentrarse en el tema de estudio por sí mismos. Suelen ser bastante perfeccionistas. Entre ellos se encuentran los psicólogos, filósofos, teólogos y escritores.

Inteligencia Naturalista  
Tiene que ver con la naturaleza, crianza, y clasificación. Aquellos con una inteligencia naturalista alta tienen una mayor sensibilidad a la naturaleza, la capacidad de cultivar y criar, y una mayor facilidad para cuidar a animales e interactuar con ellos. Son buenos a la hora de reconocer y clasificar especies. Entre ellos se encuentran los zoólogos, jardineros o naturalistas.

Otras inteligencias
 Gardner ha sugerido la existencia de otras inteligencias, como la espiritual, la existencial y la moral.

Excluyó la inteligencia espiritual debido a que no llega a satisfacer sus criterios. La inteligencia existencial (la capacidad para plantear y considerar cuestiones existenciales) cumple casi todos los criterios excepto la existencia de áreas cerebrales especializadas en esta capacidad. La inteligencia moral fue excluida porque la moralidad hace referencia a temas normativos, más que descriptivos.


Inteligencias Múltiples y educación
 Desde la exposición de esta teoría, numerosas escuelas en Estados Unidos han adoptado este nuevo modo de enseñar.
 Debido al énfasis de la enseñanza en las capacidades lógicas y lingüísticas, aquellas personas en las que predominan tipos de inteligencia diferentes se ven perjudicadas. Por este motivo, Gardner propone que los profesores se valgan de una metodología amplia, que incluyan ejercicios y actividades que impliquen los ocho tipos de inteligencia y no sólo dos de ellas. Así, un profesor que utilice esta teoría para enseñar, al encontrarse con un estudiante que no aprende usando una determinada estrategia de enseñanza, utilizaría otra que se adapte mejor a las capacidades de dicho estudiante. Así mismo, estos profesores tratarían de proporcionar a sus alumnos la oportunidad de desarrollar los ocho tipos de inteligencia, y no sólo aquellas en las que destacan de forma natural.
 La teoría de las inteligencias múltiples proporciona a los profesores ocho modos diferentes de enseñar y aprender. Si un alumno está teniendo dificultades para entender algo del modo tradicional, esta teoría sugiere que existen otras muchas formas de presentar dicho material a este estudiante para facilitar el aprendizaje. Es decir, puede presentarse mediante:

- Palabras (inteligencia verbal)
- Números y lógica (inteligencia lógico-matemática).
- Imágenes (inteligencia espacial)
- Auto-reflexión (inteligencia intrapersonal)
- Una experiencia física (inteligencia corporal-kinestésica)
- Una experiencia social (inteligencia interpersonal)
- Una experiencia en el mundo natural (inteligencia naturalista).


INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE LOS CUADERNOS DE PEDAGOOOGÍA 3000. PARA MÁS INFORMACIÓN http://www.pedagooogia3000.info/web/html/anexos/015_Inteligencias-Multiples_P3000_2013.pdf



TÉCNICAS PARA LA ESTIMULACIÓN DEL APRENDIZAJE – Artículo de “Investigación y Ciencia”

Las últimas investigaciones sobre el cerebro dejan entrever nuevos métodos para mejorar la lectura, la escritura, la aritmética e incluso las destrezas sociales.
                                                                                                                                   GARY STIX

Los electrodos registran las señales eléctricas del cerebro de Elise Hardwick, de un año de edad. Elise ayuda a los expertos a averiguar la manera en que los niños procesan los sonidos elementales constitutivos del lenguaje.

Benasich pertenece a un grupo de investigadores que tratan de esclarecer los procesos esenciales subyacentes al aprendizaje a partir de los registros de la actividad cerebral. Una ciencia nueva, la neurodidáctica, busca respuestas a cuestiones que siempre han causado perplejidad entre psicólogos y pedagogos.
¿Qué relación existe entre la destreza de un bebé para procesar sonidos o imágenes y la facultad que ese niño poseerá pocos años después para aprender palabras y letras? ¿Qué conexión guarda la capacidad de atención de un preescolar con su futuro éxito académico? ¿Qué pueden hacer los educadores para formar las habilidades sociales entre los más pequeños? Las respuestas a esas preguntas servirán para complementar los avances logrados tras años de investigación en psicología y ciencias de la educación. Pero, además, un enfoque basado en la neurociencia debería ofrecer nuevas ideas para mejorar desde la infancia el aprendizaje de tareas como la lectura, la escritura, la aritmética o la adaptación a la compleja red social que constituyen la espata preescolar y la escuela primaria. Si gran parte de estos estudios se centran en los primeros años de vida, se debe a que es a edades tempranas cuando el cerebro exhibe una mayor capacidad de cambio.

¡EUREKA!
Benasich estudio la manera en que el cerebro de los niños muy pequeños percibe el sonido, un proceso cognitivo fundamental para la comprensión del lenguaje, que, a su vez, resulta básico para la lectura y escritura. Esta investigadora se centra en el estudio de lo que ella denomina instante Eureka: una transición brusca en la actividad eléctrica del cerebro que indica que acaba de percatarse de algo.
En el laboratorio, se les presentan a los niños tonos de frecuencia y duración determinadas y se registran las variaciones de las señales cerebrales cuando oyen una frecuencia diferente. En general, el electroencefalograma exhibe un valle como respuesta al cambio, lo que indica que el cerebro ha reconocido algo nuevo. Una demora en el tiempo de reacción a una variación de tono es señal de que el cerebro no ha detectado con suficiente rapidez. Se ha demostrado que una respuesta cerebral perezosa a la edad de seis meses puede predecir dificultades en el habla entre los tres y los cinco años. Si las diferencias persisten durante los primeros años o en la etapa preescolar pueden apuntar a problemas en el desarrollo de los procesos cerebrales que ocurren durante la percepción de unas unidades básicas del habla. Si un niño de uno o dos años no alcanza a oír o a procesar con suficiente rapidez ciertas componentes del discurso – un ‘pa’ o un ‘da’-, puede rezagarse en la “elocución mental” de letras o sílabas, lo que redundaría más tarde en dificultades para leer con fluidez.
Si ya desde la infancia resulta posible detectar problemas futuros en el habla, quizás estos podrían remediarse si se aprovechase la plasticidad inherente a todo cerebro en desarrollo. Es este caso, también debería ser posible mejorar la capacidades de un niño normal. Según Benasich, el momento más favorable para el aprendizaje puede que se situé en los primeros meses de vida.
A tal efecto podrían servir los juegos, incluso en la cuna. Benasich y su equipo han diseñado uno que, cada vez que se produce un cambio de tono, enseña a los bebés a volver la cabeza o a desviar la mirada. Cuando el movimiento – que es rastreado por un sensor- es correcto, el niño obtiene como premio unos segundos de video. En un estudio preliminar presentado a finales del 2010, un grupo de quince bebés sanos había conseguido, tras varias semanas de práctica, mejores resultados que un grupo de control. Benasich confía en que sus investigaciones confirmen que el juego puede contribuir a que niños con dificultades para procesar estos sonidos, aprendan a responder a ellos con mayor rapidez.

Matemáticos desde la cuna
El entrenamiento cerebral precoz puede facilitar también el desarrollo de destrezas matemáticas rudimentarias. Los bebés poseen cierta capacidad innata para reconocer números. Cuando tal destreza no se encuentra presente desde el primer momento, un niño puede experimentar más tarde problemas con la aritmética y otras habilidades matemáticas. Ejercicios que potencien este sentido para los números podrían evitar al niño años de dificultades en la escuela.
La neurociencia ha demostrado que los humanos nacen con una cierta noción numérica. Por supuesto que un recién nacido no sabe resolver ecuaciones diferenciales; sin embargo, sí se ha observado que los bebés se decantan de manera rutinaria por la hilera que más golosinas tiene y, también, que niños de apenas unos meses ya captan el significado de tamaño relativo. Si ven a alguien ocultar cinco objetos tras una pantalla y, después, esconder otros cinco, manifiestan sorpresa si, cuando se retira la mampara, aparecen solo cinco objetos. Los bebés parecen poseer otras habilidades matemáticas innatas: no solo se muestran campeones en la estimulación a ojo, sino que también logran distinguir números exactos, aunque solo hasta el tres o el cuatro. Las investigaciones de Dehaene han resultado clave a la hora de determinar la importancia del surco intraparietal (región del lóbulo parietal alojada en la zona posterior de la coronilla) en la representación de números y cantidades aproximadas.
Cualquier déficit en dicha facultad innata puede traducirse en dificultades futuras. Hace unos veinte años, Dehaene conjeturó que los niños se basaban en ese método de estimulación a ojo para desarrollar su capacidad de cálculo a medida que iban creciendo. Y, de hecho, durante el último decenio se ha comprobado que los bebés con dificultades en dicha habilidad puntúan después más bajo en los test escolares de destreza matemática.  “Ahora sabemos que el aprendizaje de una disciplina como la aritmética se apoya en cierta clase de conocimiento básico que ya se posee en la primera infancia”, afirma Dehaene.
La disculculia (el equivalente a la dislexia en el aprendizaje de las matemáticas) es una discapacidad que afecta a entre el 3 y el 6 por ciento de los niños. Aunque ha recibido mucha menos atención que la dislexia, sus consecuencias no son necesariamente menos graves.
Al igual que en el lenguaje, también aquí la intervención precoz podría potenciar las facultades matemáticas. Con este objetivo, Dehaene y su equipo, han diseñado un juego de ordenador sencillo para entrenar las facultades básicas mencionadas en niños de entre cuatro y ocho años. En una de las versiones, el jugador ha de elegir la mayor de las cantidades de monedas de oro antes de que un oponente controlado por el programa se apodere de ella. El juego se adapta de manera automática a la destreza del niño, quien, en los niveles más altos, ha de añadir o retirar oro antes de efectuar la comparación que le permita elegir el montón mayor. Si gana, avanza un número de peldaños igual al de monedas obtenidas. Vence quien llega primero al último escalón del tablero.

Aprender a dominarse
Los fundamentos cognitivos de un buen aprendizaje dependen en gran medida de lo que los psicólogos denominan “función ejecutiva”, un concepto que abarca atributos cognitivos como la capacidad de mantener la atención, la de retener en la memoria de trabajo –nuestra agenda de notas mental- lo que acabamos de ver u oír, o la de aplazar la satisfacción de un deseo. Todas estas facultades pueden servir para predecir el éxito escolar o incluso el laboral de un individuo. Un famoso experimento realizado en 1972 en la Universidad Stanford (“Aquí tienes un caramelo, te daré otro si no te lo comes hasta que vuelva”) demostró la importancia de la función ejecutiva: a los niños que, por mucho que deseasen la golosina, lograron esperar les fue mejor en la escuela y, más tarde, en la vida.
Desde hace unos diez años se alienta la idea de que la función ejecutiva puede educarse. Al respecto, un programa educativo denominado “Herramientas mentales” ha tenido éxito entre las escuela de algunos barrios desfavorecidos, donde por regla general el rendimiento académico es menos que entre las clases más altas. El programa entrena a los pequeños a resistir tentaciones y distracciones, así como a practicar tareas diseñadas para reforzar la memoria de trabajo y agilidad mental. En un ejemplo de tarea para fomentar la autodisciplina, el niño podía decirse a sí mismo en voz alta lo que debía hacer. El potencial de estas técnicas para mejorar el autocontrol se antoja tan elevado que algunos economistas han propuesto medidas públicas para implantarlas en los centros de educación superior.  Según señalaban los autores de un estudio publicado en Proccedings of the National Academy of Sciences, dichas medidas servirían para ‘reforzar la salud física y económica de la población y reducir la delincuencia’.
La neurociencia ha venido en respaldo de dicha idea. Algunos estudios recientes parecen indicar que la tediosa práctica de ‘resistirse a las golosinas’ tal vez no sea necesaria: también la educación musical podría resultar eficaz. Algunos experimentos apuntan a que la práctica regular de un instrumento musical mejora el rendimiento escolar. Al parecer, se trata de una actividad que mejora la atención, la memoria de trabajo y el autocontrol.
Kraus, una neurocientífica, se ha valido de electroencefalogramas para determinar la manera en que el cerebro codifica el tono, el timbre, el ritmo y el tempo de una pieza musical, así como para comprobar si las modificaciones nerviosas que se derivan de la práctica musical mejoran las facultades cognitivas. Su equipo ha hallado que la música refuerza la memoria de trabajo y, lo que tal vez sea más importante, hace de los estudiantes mejores oyentes, una facultad que les permite aislar mejor un discurso en el guirigay que en ocasiones se crea en la clase.
Aún se desconocen los detalles del papel que la formación musical podría desempeñar como tonificante cerebral. Y continúan sin respuesta numerosas preguntas sobre el tipo de ejercicios que ayudarían a reforzar la función ejecutiva.

Publicidad exagerada
Hace algunos años nació una pequeña industria en torno a la idea de que bastaba hacer escuchar a un bebé una sonata de Mozart para aumentar su inteligencia. Al final, el método se probó fallido. La investigación de Kraus sugiere que, para obtener algún beneficio, es preciso tocar un instrumento y ejercitar las áreas  cerebrales responsables del procesamiento sonoro. Cuando más se practica, más se desarrollan las facultades para distinguir las sutilezas auditivas. La mera escucha no basta.

Puesta a punto desde preescolar
Los expertos en neurociencia son conscientes de que aun no pueden ofrecer recetas definitivas para potenciar el aprendizaje. Sus trabajos, no obstante, dejan entrever las posibilidades de las que se beneficiarán las generaciones venideras. En un artículo John D. E. Gabrieli conjeturaba que en combinación con los test psicológicos tradicionales, el historial familiar y, tal vez, ciertos test genéticos, las pruebas cerebrales detectarán algún día los problemas de lectura a los 6 años de edad, permitirán intervenciones tempranas y servirán para prevenir numeroso casos de dislexia.

Se ha demostrado que los electroencefalogramas de niños de preescolar predicen cuál será su habilidad lectora en quinto grado, mejor que los test psicológicos al uso. Combinadas con los métodos tradicionales, las pruebas cerebrales podrían ayudar a calibrar las aptitudes de cada niño antes de que ingresara a la escuela y, en caso necesario, remediar sus deficiencias gracias a los métodos que los neurocientíficos intentan perfeccionar. Si los pronósticos de Gabrieli se hacen realidad, el estudio del cerebro dotará de un nuevo significado al concepto de enseñanza individualizada. Un significado que implicará reforzar la capacidad de aprendizaje antes del primer día de clase. 

SALVAR LAS NEURONAS NUEVAS (Artículo de "Mente y Cerebro")

En el cerebro de un adulto se generan cada día neuronas nuevas. Estas células acaban participando en complejas tareas de aprendizaje. Cuanto más se las exige, con tanta mayor fuerza crecen. TRACEY J. SHORS
Conceptos básicos:
·         Cada día se generan miles de células nuevas en el cerebro de un adulto, concretamente en el hipocampo, una estructura implicada en el aprendizaje y la memoria.
·         Al cabo de un par de semanas, la mayoría de esas neuronas recientes morirán, a menos que el animal se enfrente al desafío de aprender algo nuevo. El aprendizaje, sobre todo requiere un esfuerzo notable, puede mantener con vida a esas neuronas nuevas.
·         Aunque parece que las neuronas recientes no resultan necesarias para la mayoría de las modalidades de aprendizaje, pueden participar en la predicción del futuro a partir de experiencias pasadas. Por tanto, intensificar la neurogénesis podría ayudar a frenar el deterioro cognitivo y a mantener en forma un cerebro sano.

O se usan o se pierden
El ejercicio físico y otras actividades pueden estimular la producción de células cerebrales adicionales. Pero estas nuevas incorporaciones no siempre permanecen. Muchas, si no la mayoría, desaparecen al cabo de pocas semanas. Cierto es que la mayoría de las células del organismo no sobrevive de forma indefinida; su muerte entra dentro de la normalidad. Lo que resulta desconcertante es su rápida desaparición. ¿Para qué se toma el cerebro la molestia de producir neuronas nuevas, si no tardarán en desaparecer?
Por lo que hemos investigado sobre ratas, la respuesta podría ser: “por si acaso”. Si el animal se enfrenta a un desafío cognitivo, las células persistirán. En caso contrario, desaparecerán. Gould y la autora realizaron este descubrimiento en 1999, en el curso de una serie de experimentos para determinar el efecto del aprendizaje sobre la tasa de supervivencia de las neuronas recién formadas en el hipocampo del cerebro de las ratas.
A través de varios ejercicios de aprendizaje con las ratas llegaron a la conclusión de que el aprendizaje del ejercicio había rescatado a células, que, en otras condiciones habrían muerto. En los animales que no recibieron entrenamiento, cuando terminó el experimento quedaban muy pocas células recién nacidas.
Cuanto más aprendía el animal, mayor era el número de neuronas retenidas. Lo mismo ocurría con los animales que habían aprendido a desplazarse por un laberinto.

Quien algo quiere, algo le cuesta
Creemos que las tareas que rescatan el mayor número de neuronas nuevas son las que resultan más difíciles de aprender; además, requieren del máximo esfuerzo mental para llegar a dominarlas.
Volvieron a hacer las pruebas pertinentes con las ratas y concluyeron que de entre los animales que aprendieron, lo que fueron lentos (necesitaron un mayor número de ensayos para dominar el ejercicio) acabaron con mayor número de neuronas nuevas que los animales que aprendieron pronto. Parece, por lo tanto, que las nuevas neuronas del hipocampo responden mejor ante los aprendizajes que requieren un esfuerzo mayor.

Ventana temporal
Se desconoce todavía por qué resulta tan crucial el esfuerzo. Una hipótesis avanzada supone que las tareas que requieren mayor esfuerzo mental (o cuyo dominio demanda períodos de entrenamiento más largos) activan con mayor intensidad las redes neuronales del hipocampo a las que se han incorporado las neuronas recién nacidas, activación que resulta fundamental. Yo me inclino a favor de esta hipótesis por una doble razón.
En primer lugar, varios investigadores han demostrado que las tareas que requieren aprendizaje suelen incrementar la excitabilidad, la actividad, de las neuronas del hipocampo. Además, esa excitación hipocampal va asociada al aprendizaje: los animales que muestran mayor activación son los que aprenden mejor la tarea.
En segundo lugar, parece que existe una ventana temporal crítica en la que el aprendizaje salva las neuronas recién nacidas.
Esta ventana temporal para el aprendizaje se corresponde con el periodo en que las células recién nacidas, que empiezan a vivir sin estar especializadas, inician su diferenciación en neuronas mediante el desarrollo de dendritas detectoras de señales (reciben impulsos nerviosos procedentes de otras partes del cerebro) y axones que transportan los mensajes al CA3, una región del hipocampo. Más o menos en ese instante, comienzan también a responder determinados neurotransmisores (moléculas portadoras de información entre neuronas).
Tales observaciones sugieren que las nuevas células deben tener cierto grado de madurez y estar integradas en redes neuronales del cerebro antes de responder al aprendizaje. Cuando el aprendizaje entraña dificultad, las neuronas del hipocampo, incluidas las recién incorporadas, se encuentran inmersas en la tarea. Y las recién llegadas sobreviven. Pero si el animal está sometido a un desafío, las neuronas nuevas carecen de la estimulación que necesitan para sobrevivir y desaparecen.

Función
Se supone que las células incorporadas, una vez que han madurado, son utilizadas para impulsar o perfeccionar aptitudes ya existentes para resolver problemas. En la jerga de la psicología, la intensificación de este tipo de facultades se denomina “aprender a aprender”.

¿Qué ocurre en los humanos?
La medicina moderna nos aporta una población de sujetos con estas características: Los pacientes sometidos a un tratamiento farmacológico sistémico (quimioterapia) contra el cáncer. La quimioterapia interrumpe la decisión celular que resulta imprescindible para la generación de células nuevas. Por tanto, quizá no sea una mera coincidencia que los pacientes que se han sometido a este tratamiento se quejen con frecuencia de problemas de aprendizaje o memoria, un síndrome al que en algunas ocasiones se denomina “quimiocerebro”.
La observación coincide, en cierto modo, con nuestros resultados en animales. Al igual que los roedores, que manifiestan una discapacidad cognitiva leve o moderada tras el tratamiento con MAM (un fármaco que interrumpe la división celular), las personas sometidas a quimioterapia se desenvuelven bastante bien en la mayoría de las situaciones. Se visten, van a trabajar, cocinan, se relacionan con los amigos y la familia; siguen con su vida. Lo cual tiene sentido. A tenor de los resultados obtenidos con animales de laboratorio, no deberíamos esperar carencias profundas o persistentes en funciones cognitivas básicas. Más bien deberíamos esperar déficits selectivos en procesos de aprendizaje con mayor complejidad (el tipo de procesos que suponen un reto para todo el mundo como, por ejemplo, ejercicios multitarea que implican la realización de diversas actividades al tiempo que se intenta asimilar una información nueva).
Para averiguar si la neurogénesis desempeña alguna función en el aprendizaje humano, se requiere métodos no invasivos que permitan detectar en el cerebro neuronas nuevas y métodos reversibles para impedir la maduración de las células durante el proceso de aprendizaje. Se están desarrollando los primeros; los segundos es probable que tarden un tiempo.
Mas supongamos por un momento que disponer de un suministro de neuronas nuevas listas para actuar ayuda a mantener la agilidad mental de nuestro cerebro. En este caso ¿podría utilizarse la neurogénesis para prevenir o tratar las enfermedades que acarrean un deterioro cognitivo?
Consideremos la enfermedad de Alzheimer. Es este trastorno, la degeneración de las neuronas del hipocampo provoca una pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de aprendizaje. Quienes lo padecen siguen produciendo neuronas nuevas, pero parece que muchas de ella no sobreviven para convertirse en células maduras. Es posible que en esos individuos los procesos de neurogénesis y maduración neuronal estén dañados. O quizá las nuevas células no sobreviven porque la enfermedad merma la capacidad de aprender.
Con todo, algunos descubrimientos resultan esperanzadores, al menos para quienes se encuentran en las primeras etapas de demencia. Estudios realizados en personas y animales sugieren que el ejercicio aeróbico y otras actividades sencillas impulsan la generación de nuevas neuronas. Además, se ha descubierto que los antidepresivos son potentes moduladores de la neurogénesis. Cierto estudio realizado en 2007 demostró que el tratamiento crónico con antidepresivos mejoraba las actividades cotidianas y el funcionamiento global en pacientes con la enfermedad de Alzheimer, un indicio, al menos, de que este tipo de terapia podría promover la producción y la supervivencia de neuronas nuevas.
El anecdotario sugiere que el aprendizaje que requiere esfuerzo puede también ayudar a algunos pacientes. En fecha reciente presenté los resultados de nuestros estudios sobre animales en un congreso centrado en la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Los médicos de la audiencia se mostraron fascinados por nuestros descubrimientos, que sugerían que los esfuerzos realizados para aprender algo difícil ayudan a preservar las neuronas recién establecidas. Ya se han publicado trabajos en los que han comprobado los beneficios que este tipo de esfuerzo produce en los pacientes. Y se han dado cuenta se que los pacientes que son capaces de involucrarse de lleno en actividades exigentes desde el punto de vista cognitivo pueden frenar el avance de esta enfermedad que les roba la mente.
Por supuesto sería necio pensar que la combinación de actividad cognitiva con antidepresivos o actividad física revierte el deterioro causado por la enfermedad de Alzheimer, que mata a muchas otras células cerebrales, no sólo a las nuevas. Pero podría darse el caso de que ese tipo de actividades frenase el deterioro cognitivo en las personas que padecen trastornos degenerativos y quizá en todos nosotros, a medida que envejecemos.
Se dice que no es posible enseñar trucos nuevos a un perro viejo. Ciertamente, en la etapa adulta para muchos de nosotros resulta difícil aprender algo nuevo. Pero si queremos mantener nuestro cerebro en forma, no nos hará ningún daño combinar ejercicio físico con el aprendizaje de un idioma, unas lecciones de claqué o la práctica de algún juego que exija reflejos rápidos.  Hasta podría resultar beneficioso.

Beneficioso o lesivo
El aprendizaje aumenta la tasa de superviviencia de las neuronas nuevas, pero no repercute en el número de células que se producen. No obstante, se han descubierto otros factores que en roedores, influyen en la neurogénesis.

PROMOTORES                                                    INHIBIDORES
Ejercicio                                                                    Alcohol
Antidepresivos                                                          Nicotina
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